Un Índice Nacional de Bienestar
Por Ed Diener y Martin Seligman
Febrero 2004
La política interior actualmente se centra sólo en resultados económicos, aunque los indicadores económicos omiten, e incluso confunden mucho de lo que la sociedad realmente valora. Los indicadores económicos fueron buenas aproximaciones al bienestar cuando los recursos básicos eran muy escasos. Pero en ausencia de escasez hay una enorme diferencia entre los indicadores económicos y los indicadores de bienestar de una nación. Tenemos dos proyectos en mente que creemos que son urgentes.
Bienestar y políticas públicas
Primero examinaremos cómo las siguientes áreas están relacionadas con la satisfacción, y describiremos políticas que se derivan de estos hallazgos: características de la sociedad, ingresos, vida laboral, salud, relaciones sociales. En el segundo proyecto crearemos un conjunto óptimo de indicadores de bienestar para naciones y comunidades que pueden ser usados en combinación con los indicadores económicos tanto por los políticos como por la opinión pública, y explicaremos en profundidad el sentido de estas medidas. Los objetivos fundamentales de estos proyectos son redirigir las políticas públicas de forma que incluyan el bienestar como una meta esencial, y crear un atractivo y fiable conjunto de indicadores que puedan ser usados por gobiernos e instituciones.
Los indicadores económicos no son suficientes
Cada vez es más claro que las decisiones políticas a nivel organizacional, corporativo o gubernamental deberían estar influidas por consideraciones relacionadas con el bienestar, el sentido de propósito de las personas, y la satisfacción sobre sus vidas. No sólo es el bienestar y el propósito sean valiosos en sí mismos, sino que además complementan las limitaciones presentes en los reinantes indicadores económicos. Por ejemplo, los indicadores económicos han aumentado de forma intensa en las últimas décadas, y sin embargo, la satisfacción vital en este periodo no ha aumentado, y por el contrario, las tasa de depresión han aumentado, y la desconfianza de los demás. Creemos que los indicadores económicos fueron extremadamente importantes en las primeras etapas de desarrollo económico, cuando la satisfacción de las necesidades básicas era la preocupación principal. Sin embargo, según las sociedades se van haciendo más ricas, las diferencias en bienestar son menos a menudo debido al nivel de ingresos, sino más a factores como las relaciones sociales, tener un propósito en la vida, o un trabajo interesante. Lo que nosotros pedimos es la creación de un conjunto de indicadores nacionales de bienestar los cuales complementarán y acompañarán a los índices económicos. Los hallazgos iniciales en el campo del bienestar tienen importantes implicaciones políticas que muestran la necesidad de evaluar el bienestar antes de desarrollar las actuaciones públicas. Por ejemplo, existen destacados predoctores no económicos del nivel medio de bienestar en las sociedades, como son el capital social, el gobierno democrático, y los derechos humanos. A nivel individual, los ingresos parecen tener una influencia decreciente según éstos superan el umbral mínimo de seguridad. A nivel laboral, la satisfacción en el trabajo y el nivel de emociones positivas experimentados en este ámbito tienen efectos positivos en la productividad y los beneficios de las organizaciones.
La importancia del capital social
Un área en donde los indicadores económicos han sido particularmente improductivos es en mostrar la importancia del capital social y el apoyo social en el funcionamiento de una sociedad. Las relaciones sociales positivas son necesarias para el bienestar. En un estudio, por ejemplo, encontramos que ningún participante de los que se mostraban extremadamente felices tenía un nivel de relaciones sociales pobre. Hay datos que sugieren que el bienestar es consecuencia del bienestar y no al revés. Por ejemplo, las viudas muestran un descenso en su satisfacción vital cuando la muerte de su marido y este descenso persiste durante muchos años. Pero el capital social, la confianza, el voluntariado, la reciprocidad, y el altruismo están disminuyendo en Norteamérica, incluso aunque los indicadores económicos suban. Esto es muy preocupante porque las sociedades que tienen un bajo nivel de capital social presentan tasas de criminalidad y corrupción más altas. Debido a que las relaciones sociales positivas son críticas para el bienestar, se podrían derivar directamente diversas sugerencias para las políticas públicas. Por ejemplo, las compañías deberían cuidar los traslados geográficos frecuentes de sus empleados, y la sociedad debe hacer más para favorecer el establecimiento de relaciones positivas a largo plazo. Otras conclusiones importantes para la política emergen de la investigación sobre el bienestar. Por ejemplo, la religiosidad está asociada de forma habitual con el bienestar, y nuestra investigación demuestra que esto es especialmente cierto para aquellos que experimentan dificultades como el desempleo.
Se necesita un Índice de Bienestar
Los estados más deseables, incluso los económicos, son a menudo causados por el bienestar más que simplemente derivados de él, razón por la cual un índice nacional de bienestar es imperativo. Por ejemplo, la gente con un alto nivel de bienestar al final tienen mayores ingresos y realizan mejor su trabajo. Los trabajadores felices son mejores ciudadanos y tienen mejores relaciones sociales. Por ejemplo, es más probable que se casen, que permanezcan casados y que tengan matrimonios más satisfactorios. Por último, la evidencia se acumula en cuanto a que las personas que tienen un mayor nivel de bienestar tienen menores probabilidad de sufrir ciertas enfermedades que aquellos que tienen un nivel de bienestar bajo. Podría ser que el bienestar sea predictor del éxito en la vida porque el bienestar es consecuencia de tener un propósito en la vida. Para facilitar el uso del bienestar en las políticas públicas, necesitamos un índice nacional de bienestar estandarizado que evalúe sistemáticamente las variables claves del bienestar en muestras representativas. Varias medidas son esenciales como por ejemplo, emociones positivas y negativas, actividad, propósito y sentido, optimismo y confianza, y de forma más global, la satisfacción vital. Un gran problema de usar los hallazgos actuales para las políticas públicas es que incluyen diferentes medidas de diferentes conceptos, y una mezcla azarosa de participantes. En consecuencia, los hallazgos actuales proporcionan una interesante muestra de aplicaciones para la política pero no ofrecen un base sólida en la cual fundamentar las decisiones políticas.
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